Cuando existe una pérdida

En la mayoría de los casos la muerte sigue siendo un tema tabú, donde la sociedad se obliga a tratar el duelo con cierta superficialidad.

Lo esperado es una pérdida al final de la vida, cuando nuestra vida biográfica y biológica llega a su curso. Pero también existen situaciones donde la muerte es trágica y resulta difícil gestionar el proceso de duelo.

Tal y como aseñala Begoña Román, “El ser humano es un ser en busca de sentido, de historia, de narración; y toda narración tiene introducción, nudo y desenlace. Cuando no controlamos la historia, cuando hay pérdidas y ausencias hay duelos, y saber llevarlos y sobrellevarlos requiere de una filosofía de vida pero también de muerte”

Delante de un proceso de duelo debemos darnos el permiso para trabajarlo, digerirlo y adaptarnos a la nueva situación. Ya que lo importante requiere tiempo. La propia muerte y la de los nuestros se vuelve densa, por eso aqui son importantes los recursos de cada uno. Por el contrario ese dolor terminará enquistándose porque no nos habremos permitido vivirlo, y como toda dolor “escondido” en nuestra psique, toda emoción reprimida y no expresada, con el paso del tiempo se acaba convirtiéndo en pequeñas bombas en forma de enfermedades que buscarán su vía de escape.

Nos encontramos ante una sociedad obnubilada por la era del positivismo, donde si lloras estás mal visto y si te apenas un minuto se te intenta remontar a base de misiles de pensamientos positivos.

Es por eso que debemos reivindicar el derecho a poder realizar rituales donde poder despedirnos adecuadamente de nuestro ser querido. A poder llorar, a confiar en los demás y a pedir su consuelo. Ya que no hace falta pronunciar la frase adecuada que repare emocionalmente a la persona afectada, simplemente hace falta estar ahí. Y ese es justamente un hecho que muchas personas hechan de menos, y es la presencia de amigos y familiares una vez ha transcurrido la pérdida.

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La relación progenitor-bebé

Cada vez se le da más importancia al vínculo que se establece con los bebés, ya que estos aprenden a desarrollarse gracias a los cuidados, afecto, tacto y seguridad que les aportan los adultos, en este caso el progenitor. Entendiéndose como progenitor no sólo la figura materna, sino también el padre o cualquier adulto que tome la posición de persona referente.

Durante los dos primeros años de vida se va desarrollando el llamado “cerebro social“, situado en la corteza pre-frontal del cerebro, área vinculada al comportamiento social. Y los progenitores vendrían a ser los entrenadores emocionales que ayudarían al bebé a conectar con el entorno, es decir a cómo comportarse a nivel social.

Según Michel Odent existe el llamado periodo primal, y es el periodo de dependencia infantil que experimenta el bebé. Una etapa muy importante para ayudarle a desarrollarse correctamente de forma emocional, no sólo ayudándole a formarse a nivel físico con una correcta estimulación de los sentidos, y alimentándolo como es debido, sino a hacerse como persona.

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Cuando aparece un malestar en el bebé se debe calmar sin concesiones. Para ellos resulta una emergencia y la expresan como tal, ya que el factor tiempo lo desconocen y necesitan del progenitor para poder sobrevivir en ese preciso instante. Es en estos momentos donde el bebé precisa que se le responda con receptividad, es decir conectar con sus necesidades y resolverlas de forma correcta como por ejemplo: si tiene sueño ayudarle a dormir y no estimularlo con un sonajero para distraerlo, si tiene hambre ofrecerle comida y no mecerlo, etc …

Este factor es primordial para su correcto desarrollo emocional, en el sentido de que si no ven atendidas sus necesidades, consecuentemente aprenderán que el entorno no les puede ofrecer ayuda cuando ellos la precisan, y que sus necesidades pasan a un segundo plano. A la larga estas carencias se observan en adultos donde expresan inseguridad, baja-autoestima o dificultades para conectar con los sentimientos de otras personas.

Si estos experimentan una falta de atención de sus necesidades, su nivel de cortisol aumentará y por lo tanto tenderá a subir el estrés. Es decir, si no existen experiencias donde se hayan sentido seguros y felices, entonces les faltarán los recursos para aprender a adaptarse al entorno en situaciones de estrés, y si las faltas de atención se mantuvieran en el tiempo , tenderán a ser adultos con desniveles emocionales, problemas conductuales y posibles trastornos mentales. Repito visto desde el extremo, únicamente en casos donde se cronifican estas desatenciones (abandonos, malos tratos, ignorancia …), y donde el propio progenitor reacciona de esta forma porque él también ha sido en su momento un bebé desatendido. Este comportamiento se observa a menudo en madres con estados depresivos, con inseguridad o angustia previas y durante el embarazo.

Bibliografía:

Sue Gerhardt, (2008), “El amor maternal”, Editorial Albesa, SL.

Michel Odent, (2006), “La cesárea”, La Liebre de Marzo.

Psicología Perinatal

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Es un ámbito de la Psicología destinado a la atención psicoafectiva durante los procesos vinculados con el embarazo, así como:

La concepción, problemas de fertilidad, reproducción asistida, embarazo, estados de angustia durante el embarazo, post-parto, atención al duelo perinatal, y dificultades que puedan aparecer durante la maternidad / paternidad.

No sólo implica prevenir un buen estado de salud mental en la madre, sino promover un estado psíquico saludable del futuro bebé a lo largo de su vida.

¿Cómo?

Encontrando los recursos para saber gestionar las emociones ante situaciones de estrés.

Ofreciendo información necesaria para poder decidir y disfrutar de un parto respetado. La información es poder, y la mujer tiene el derecho de decidir sobre qué tipo de parte quiere y cómo quiere que nazca su bebé.

Promover la lactancia materna para tejer un buen vínculo madre-bebé que le ofrecerá seguridad, amor y confianza.

No sólo se ha de atender la salud perinatal desde la psicología, sino que se trata de un trabajo multidisciplinar que precisa con urgencia de muchos cambios y la involucración de todos los profesionales que se encuentran vinculados como comadronas, médicos. .. Es por ello que desde la Asociación española de psicología perinatal se trabaja para difundir los conocimientos y la necesidad de este ámbito.